¡¡Oh Capitan, mi capitán!!

 

Esta historia es una historia llena de vida, de poesía, de aprendizaje en, la que los
sentimientos más humanos son el eje central que ha de permitir a esos jóvenes ser en el
futuro mejores personas, más libres y, sobre todo, tener pensamiento propio.

Volver a esta historia es adentrarse en un paisaje emocional que exige una mirada nueva. Iluminar este montaje no es solo un reto técnico; es enfrentarse al peso de un imaginario colectivo inmenso. El desafío es encontrar nuestra propia luz, una poética visual sobre el escenario que trascienda la nostalgia.

La intención no es simplemente que se vea el espacio, sino que se sienta. La iluminación será el vehículo silencioso que acompañe ese viaje, transitando desde la bruma de lo impuesto hasta la claridad de la rebeldía. Los matices de la luz acariciarán la vulnerabilidad de quienes empiezan a mirar el mundo con sus propios ojos, subrayando la verdad de cada interpretación.

El teatro, como la luz, es efímero. Pero la huella que deja este viaje, construido al unísono con un equipo creador maravilloso, busca ser permanente. En tiempos de tanta penumbra uniforme, ayudar a iluminar esta trinchera de libertad es un privilegio. Un recordatorio para que todos busquemos nuestro propio foco y nos atrevamos a mirar hacia arriba:

¡¡Oh Capitán, mi capitán!!

Tom Schulman / Autor
David Pizarro / Escenografía
Gabriela Salaverri / Vestuario
Juanjo Llorens / Iluminación
Gerardo Gardelín / Música
Juan Luis Iborra / Dirección
Jesús Cimarro / Producción

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